LAS DIMENSIONES SOCIOLÓGICAS DE LA OBRA LITERARIA. EL ESPERPENTO VALLEINCLANESCO COMO CREADOR DE DISCURSOS
 
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LAS DIMENSIONES SOCIOLÓGICAS DE LA OBRA LITERARIA. EL ESPERPENTO VALLEINCLANESCO COMO CREADOR DE DISCURSOS
REFLEXIONES ACERCA DE LA FORMACIÓN DE LA SOCIEDAD
¿ES NECESARIA UNA FILOSOFÍA DE LA CIENCIA?
LAS DIMENSIONES SOCIOLÓGICAS DE LA OBRA LITERARIA. EL ESPERPENTO VALLEINCLANESCO COMO CREADOR DE DISCURSOS

Yon Millán
yon.millan@amadeus.cide.edu

Hace falta estar ciego,
tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,
cal viva,
arena hirviendo,
para no ver la luz que salta en nuestros actos,
que ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra diaria palabra.

Rafael Alberti.
 

1. SOCIOLOGÍA DE LA OBRA LITERARIA.

Esta reflexión invita al lector a acompañar a Max Estrella en sus andanzas por un espacio-tiempo, oscuro y convulso, en el que nuestro protagonista ciego pero a la vez brillante, nos enseña que el más oscuro caminar puede significar una aventura inolvidable .

En el marco de la 'sociología de la obra literaria', partimos de la base de que la sociología y la literatura comparten una serie de elementos comunes, lo que nos permite explorar esta relación como el traspasar espacios, con la intención de expresar en este caso concreto, la idea de esperpento.

Ante una realidad en constante cambio, la sociología trata de interpretar los fenómenos sociales, mientras que la literatura recreará 'mundos'. Nos invitará a explorarlos, a sentirlos y por qué no a crearlos.

Por tanto, esta travesía entre la sociología y la literatura nos sitúa en un plano de creación, con el que reivindico un nuevo protagonismo para la 'sociología creativa' intentando dejar de lado los postulados formalistas.

Una de las características que se plantean en relación con cualquier sistema social hace hincapié en la interrelación entre los distintos actores sociales, en el caso concreto de este breve ensayo el individuo ocupa un lugar central.

Un determinado modelo de organización social se basa en la 'representación' de un conjunto de fenómenos y estructuras que dotan al sistema de significación, entendida esta en sus múltiples sentidos, tanto en lo referente a aspectos objetivos (materiales), como a aspectos subjetivos (cognitivos).

La perpetuación del sistema en un contexto social determinado muestra una multiplicidad de violencias, ante las que el individuo responde a su vez en determinadas ocasiones con un discurso propio, cuyo contenido plantea una dialéctica de resistencia frente al orden establecido.

Este individuo será el eje que centre el presente análisis de la sociología literaria, ya que va a ser el exponente clave de la obra literaria de Valle Inclán en Luces de Bohemia (Max Estrella). Nos permite representar esta idea de respuesta y creación de discursos frente al orden establecido en un momento histórico determinado.

Hay que destacar al mismo tiempo que la perspectiva histórica del presente estudio, materializa la posibilidad de analizar los fenómenos desde una óptica retrospectiva, con el objeto de establecer referencias en el espacio-tiempo.

2.ESPACIO Y DINÁMICA COLECTIVA

2.1 ORDEN Y VIOLENCIA

La dialéctica existente entre ambos términos (orden y violencia), sintetiza la importancia de las pretensiones originarias que se circunscriben en el marco de la presente aportación al emergente genero de la sociología creativa.

El concepto de violencia al que hago referencia, se centra en la búsqueda de garantizar la seguridad del colectivo frente a una situación de cambio, mediante la afirmación de la legitima defensa.

El orden resultante del proceso de cambio genera una nueva realidad con la que los nuevos espacios que surgen del mismo, tienen la peculiaridad de generar elementos de referencia suficientes para la consecución de puntos de encuentro , y a su vez los desplazamientos, independientemente del ritmo al que se vean expuestos, responden a una cierta previsibilidad.

Todo orden genera una determinada disciplina, tendente a legitimar la aceptación colectiva de reglas organizadoras de comportamientos entre el espacio-tiempo cotidiano. Históricamente, a este respecto podemos hacer referencia al 'orden' resultante en las sociedades industriales, en las que emergen nuevas realidades, tales como, una nueva organización basada en la primacía de los horarios y la regularidad del trabajo, de lo cual se deriva una educación moral junto con una exclusión de todos los elementos perturbadores del dominio de sí mismo.

En este contexto cobra fuerza la ciudad, vista como una perspectiva y una prospectiva constituida en una doble proyección en la que de un pasado opaco y un futuro incierto surge un nuevo concepto de ciudad en el que la planificación de los espacios es la nota predominante, junto con una nueva articulación del poder.

A este respecto Michel de Certeau, tratará de operacionalizar este nuevo concepto de ciudad mediante una serie de aspectos que comentaré a continuación (1):

a. La producción de un espacio propio: en el cual de la nueva organización que se constituya, surgirá una postura de rechazo a las distintas practicas cuyo efecto suponga un compromiso a cuestiones que derivan del presente orden.

b. Surgimiento de un sistema sincrónico (no tiempo): el carácter unívoco de las estrategias nos conduce a presentar la nueva realidad emergente como el único orden de los posibles, convirtiéndose de esta forma en un elemento central de legitimación.

c. Como eclosión del proceso: destacaría la idea de la creación de un sujeto universal y anónimo como es la ciudad. Convirtiéndose de este modo en un nuevo espacio cuyo epicentro adopta una multiplicidad de 'rituales', en los que el sujeto universal cumple una función de unificar criterios de identificación.

En la ciudad tendrán lugar procesos organizativos, especulativos, hay una diferenciación y redistribución de las partes y funciones de la misma, debido a las inversiones, desplazamientos, acumulaciones, etc.

El cambio permite incorporar parte de una proporción creciente de distintos mecanismos de gestión, y al mismo tiempo 'reciclarlos' para su puesta en escena en el nuevo 'espacio' emergente.

La multiplicidad de relaciones sociales que emergen y los distintos estilos de ciudad no se pueden observar como una simple consecuencia de categorizaciones, fundados en factores económicos o políticos, ni tampoco psicológicos. Más bien debemos presentar una situación en la que el nuevo orden se convierte en el máximo exponente de control.

El orden puede significar una prioridad determinada por la realidad en sí, frente a otras alternativas. El elemento clave será la adopción de una perspectiva con el objeto de priorizar una serie de dinámicas que en definitiva nos llevan a definir la realidad.

Analizar el proceso mediante el cual se materializa el nuevo orden tendente a excluir las anteriores, o al menos a situarlos en un segundo plano, supone comenzar otro proceso dialéctico mediante el cual el orden y el desorden interactuan junto con la ambivalencia psicológica y con una bipolaridad social.

2.2 VIOLENCIA SIMBÓLICA

El concepto de violencia simbólica trata de reflejar las violencias no latentes en todo orden pero que a su vez, es más difícil situarlas en una materialización concreta. No obstante, sí podemos derivar de la misma una serie de particularidades que la hacen si cabe en muchos casos más eficaz y por tanto, más útil para la consecución del orden.

Ante esta situación, los individuos interiorizan la construcción de un orden social determinado, que trata de legitimar su propia existencia, y que determina cual va a ser el rol a adoptar por el individuo en la estructura social.

En esta dinámica, cobran un papel determinante las percepciones cognitivas del individuo ante las estructuras sociales que en unos casos podrán contar con la legitimación del individuo en cuestión y en otros casos, generaran conductas y discursos de enfrentamiento frente al orden.

Este es el punto de inflexión en el que nos situamos a la hora de reflexionar acerca del individuo como esperpento y con el individuo que encarna la anomía (2) de Durkheim.

En este marco es en el que cobra vigor el empleo del esperpento de Valle Inclán, y más en concreto en este intento creador de la 'sociología de la literatura' de establecer puentes que nos ayuden a comprender mejor nuestra propia realidad.

El esperpento en Valle Inclán encierra una visión de queja, de protesta. En estas líneas trataré de ir más allá en este sentido, es decir, no pretendo quedarme en un análisis literario de la obra sino que al contrario, trataré de situar el esperpento en una perspectiva espacio-tiempo que nos sirva de sujeto crítico ante la realidad.

Por tanto, el esperpento responde en una dinámica social de inestabilidad a la figura del individuo que trata de potencializar su propia personalidad creativa, a partir de la objetivación de una serie de planteamientos creadores, incluso que pueden transgredir en determinadas ocasiones el orden establecido y que al mismo tiempo se materializan en forma de nuevos discursos. En este sentido, el esperpento encarna la heterogeneidad como principio y se convierte en superador de las limitaciones del sistema.

Esta superación, al mismo tiempo se materializa en una serie de aspectos que como he tratado de exponer anteriormente, pueden ser superpuestos en los distintos ordenes sociales en los que nos detengamos a analizar cual es el papel del sujeto.

La distorsión de la propia realidad es la base del esperpento. Una distorsión que pretende mostrar la necesidad de crear elementos de co-solidaridad y co-responsabilidad de nuestra verdad histórica, de la realidad política, vital y humana que nos tocó vivir.

La degradación de los personajes aparece también como un elemento clave en la idea del esperpento mediante el humor, risa agria y el contraste de lo doloroso y lo grotesco. Precisamente la idea del esperpento en la obra de Valle Inclán, se sitúa en un momento en el que el protagonista ha vendido su propia capa para hacer frente a las adversidades que le rodean. Su acompañante, Don Latino ante la situación en la que se ven inmersos, hace referencia a la tragedia, mientras que Max le responde: la tragedia nuestra no es tragedia, es el esperpento.

Esta idea del esperpento, nos ha presentado a un individuo que crea un discurso y que al mismo tiempo, mediante la deformación de la propia realidad trata de transgredirla.

Frente al esperpento vamos a tratar de contextualizar la idea de anomía del sujeto presentada por Durkheim, y que contextualizo en una dinámica de riesgo desde una perspectiva creadora, en la lógica de presentar al individuo como realidad creadora de discursos de superación de la propia realidad. Excluyendo toda fantasía y al mismo tiempo delimitando la propia capacidad inventiva del individuo que se puede materializar de distintas formas en función de las necesidades que presente.

Este individuo es el reflejo del orden y de la disciplina que emana del sistema y que a su vez presentará la propia autoridad de forma flexible, es decir, en función de las necesidades del momento, ya que de esta forma podrá mantener la legitimidad de las propias estructuras.

A partir de los planteamientos derivados de esta dinámica, cabe hacer referencia al concepto de masa y que representa la propia orfandad del individuo, ya que este último se presentará sin ningún tipo de aliciente para pasar a formar parte activa en la consolidación de nuevas alternativas.

Una vez llegados a este momento del proceso, en el que el individuo ha quedado relegado en lo referente a convertirse en un fenómeno creativo. Es conveniente hacer referencia al concepto de masa y al mismo tiempo presentarlo de forma dialéctica, es decir, contrastando desde su propia conceptualización las distintas posiciones a las que nos puede conducir.

Por una parte seguiremos la definición de Beauchard, que presenta 'la masa como una multitud densa de individuos próximos, pero subjetivamente separados, opuestos a la muchedumbre, que es una multitud de individuos físicamente y subjetivamente unidos unos a los otros' (3). De lo cual podemos entender que si bien en un primer momento la masa presenta una uniformidad en sus pretensiones, existe al mismo tiempo una posibilidad de interrelación subjetiva entre los distintos individuos que sirve como elemento colateral de interrelación.

También creo conveniente hacer referencia a la idea de masa que se trasluce de la definición de Schwarz, en la que 'la sociedad es masa e individualidad. El hombre constantemente tiende entre la fusión homogeneizadora y una propensión a la heterogeneidad' (4).

Por tanto, podemos afirmar la existencia de una relación dialéctica entre el individuo y la masa, y esta relación no hace sino aumentar la complejidad a la hora de vislumbrar la creatividad del individuo como creador y constructor de múltiples realidades.

En el sistema capitalista la masa cumple una doble función, por una parte, permite reproducir una lógica heterogeneizadora pero al mismo tiempo reproduce toda una serie de mecanismos que perpetúan la superestructura.

En primer lugar, hay que señalar que cumple una función de integración a las estructuras del sistema, es decir, integra al individuo en las propias estructuras sociales en las que este último verá condicionada su realidad en función de las necesidades de las propias estructuras.

En segundo lugar, se producirá un fenómeno que es fácilmente comprobable en nuestros días ya que la mayor parte de las actividades sociales tendrán por objeto central una determinación material.

El personaje en cuestión nos ayuda a comprender como el sistema, mediante la coerción estructural de los actores sociales, relega al sujeto a situaciones de marginalidad, en el sentido de que relega cualquier capacidad creadora del mismo y es en esta situación en la que cobran importan los significados jurídicos del propio sistema como mecanismos de absorción y delimitación.

El punto de partida se basa en establecer una dialéctica central entre el aspecto social (orden, desorden) y por otra el aspecto psíquico (primario, secundario) que nos permite crear un marco de referencia para contextualizar la figura del esperpento (pluralidad de identidades a través de una pluralidad de lugares).

La relación existente entre los distintos conceptos, se establece a partir de un continum y mediante un proceso multidireccional. El orden se materializa a partir de unas instituciones cuya función es convertirse en garantes del propio orden, para lo cual, se situaran en los centros de poder con objeto de buscar estabilidad.

La idea de estabilidad cobra importancia a la hora de perfilar la moral de la autenticidad del sistema, ya que donde la regla social no tiene más sentido en la medida que se establece como regla ética, es decir, perpetuando la lógica existente. Es decir, el individuo en este contexto se caracteriza por su incapacidad de crear lenguaje y por la escasez a la hora de 'jugar' es decir de crear.

El aspecto psíquico primario, responderá al perfil de este individuo en el que el 'sujeto alienado' interiorizará y legitimará las propias estructuras del poder, convirtiéndose al mismo tiempo en pieza clave para la reproducción de las propias estructuras.

En la situación opuesta, es decir en el aspecto psíquico secundario, se sitúa nuestro protagonista, como una pluralidad de identidades a través de una pluralidad de lugares o como Valle Inclán lo define 'los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada' (5).

Este juego de espejos nos permite examinar lugares en los que se forjan las identidades y donde se transforman. En este espacio de máxima creación por parte del individuo, es el momento que cobra máxima potencia la idea de creación de discursos, alternativos, espontáneos y que pueden concentrar los lugares de agresividad frente a lo dominante.
Esta situación se plantea mediante el desorden, espacio regido por códigos de autoridad no establecida, situándonos al mismo tiempo en lugares de reencuentro que ofrecen una fuente de anonimato 'donde las sombras dan lugar a los claros y estos a las sombras'.


NOTAS

(1).: MICHEL DE CERTEAU (1990). L´invention du quotidien.1.arts de faire,pp.143. Ed. Folio. Essais.
(2).: DURKHEIM habla ya de situaciones anómicas en 1893 al tratar las diversas 'formas patológicas de división del trabajo, que, en lugar de solidaridad social, producen resultados totalmente diferentes o, incluso, opuestos'.E. DURKHEIM: De la División del Trabajo Social Schapire. Buenos Aires, 1967,pp 303.
(3).: GEORGE SIMMEL (1986). La Sociologie et l´experience du monde moderne, pp 16. Ed: Méridiens Klincksieck, Paris.
(4).: Op cit, pp 34.
(5).: RAMON DEL VALLE-INCLÁN. Luces de Bohemia, pp 162.Colección Austral.


BIBLIOGRAFIA

1.GEORGE SIMMEL (1986). La Sociologie et l´experience du monde moderne. Ed: Méridiens Klincksiek. Paris.
2. J. REMY et VOYÉ (1981). Ordre et violence. Ed: Presses Universitaires de France. Paris.
3. RAMON DEL VALLE- INCLAN. Luces de Bohemia. Colección Austral.
4. LOUIS DOLOT. Culture individuelle et culture de masse. Ed: Presses Universitaires de France.
5. MICHEL DE CERTEAU (1990). L´invention du quotidien. I, Arts de faire. Ed: Folio Essais.
 
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